La Otra Orilla: diario de un indignado

La Otra Orilla: diario de un indignado.
El pasado 13 de octubre salió a la venta el libro La Otra Orilla: diario de un indignado dedicado a todos los indignados del mundo y del cual os dejo unos extractos y el enlace de descarga gratuita:

http://www.bubok.es/libros/207402/La-Otra-Orilla-diario-de-un-indignado

[…] La presión de los mercados financieros y su taifa de voraces especuladores, aprovechando la “economización” a ultranza de la sociedad, han provocado un vertiginoso encarecimiento de la vida – inflación en los precios de los productos básicos y los bienes inmuebles- sin contrapartida efectiva en los honorarios o emolumentos de trabajadores y empleados pertenecientes a las clases medias y bajas de la sociedad occidental. La única alternativa factible para capear las acuciantes dificultades económicas derivadas de la rampante inflación, radican, pues, en un acceso indiscriminado a los créditos, que, por añadidura, conlleva una obliteración a posteriori de los recursos económicos de una familia – una vez se proceda a la devolución íntegra del préstamo con sus correspondientes tasas de intereses-permitiéndole, no obstante, salir al paso de las dificultades, pero creando una frugal y adulterada impresión de holgado bienestar económico. De este modo, la avivada opulencia material de la sociedad occidental no reposa sobre los hombros de gigantes bien asentados, firmes, robustos y asegurados al pavimento, sino sobre un frágil, quebradizo y ahilado armazón económico-social erigido a golpe de créditos y mercados financieros desvinculados de cualesquiera controles estatales.
[…] Este pesado lastre del catolicismo, que antaño sumiese a España en una especie de cuarentena preventiva, de “cordón sanitario” contra el erasmismo y las novedades procedentes allende los Pirineos, aún late en el seno de la Santa Iglesia Católica como bien constatase el obispo Rouco Valera, que días antes de la visita madrileña del Papa Benedicto XVI durante la Jornada Mundial de la Juventud, arengaba a la fervorosa turbamulta allí reunida sobre la necesidad de constituir España a través de un proyecto histórico propio que es el catolicismo (Público, 16-08-2011) ¡Enjundiosa revelación de la palabra divina encarnada en la apoteósica jaculatoria del purpurado! Los problemas que nos asolan se resolverán a golpe de hisopo, panes consagrados y una vuelta al catolicismo de más prosapia y alcurnia. A ese mismo catolicismo que ya Cervantes denominara, por boca de Sancho y con cicatera ironía al referirse a la pureza del linaje, como de cristianos viejos rancios.
[…] Transcurren las horas en las escalinatas del Teatro de la Bastille y los asamblearios elevan los brazos con la intención de corroborar alguna propuesta lanzada apenas unos minutos o bien, pedir un turno de palabra para expresar sus ideas y opiniones. La discusión reglada, contrasta con el oscilante va-et-vient, el ajetreo y el bullebulle procedente de la turbamulta desperdigada en los aledaños del teatro instalado en un animado quartier parisiense. Ajenos a los sincopados martilleos exhalando de aquellos locales de chisporroteante vanidad, el interlocutor desbroza algunas propuestas publicadas en la página Web de Democracia Real Ya.
[…] Alejada de la mundanal algarada departamental, la flor y nata de la intelectualidad española se debate entre el frufrú y bullebulle de las tertulias televisivas animadas por el cacareo de tanta lumbrera ibérica y el ninguneo de un gremio departamental travestido en discente de mañana y burócrata de noche, esperando obtener el trofeo, gloria y albricias de su inminente nombradía como “jefe del departamento” vicedecano o decano a tiempo parcial. Todo esto, para acabar finalmente optando por la decisión más dolorosa, aunque honrosa y, a la postre, más propicia a sus intereses académicos: la emigración forzada.
[…] Démosle, sin embargo, la vuelta al descolorido calcetín del discurso oficial mantenido en Occidente para justificar lo injustificable e imaginemos una situación del todo contraria ¿Qué hubiera sucedido si un comando iraquí se adentrase clandestinamente en territorio estadounidense asesinando a George Bush y culpabilizándole de la muerte de 300.000 inocentes durante la invasión de Irak? No sería difícil de vaticinar: en este caso estaríamos ante un grupo terrorista que Occidente ya se encargaría de ajusticiar y condenar. Pero vayamos más allá: imaginemos ahora que tras el asesinato, los ciudadanos del mundo árabe se echasen a las calles de sus respectivas ciudades dando evidentes muestras de júbilo, aclamando el nombre del comando infiltrado en territorio estadounidense, blandiendo todo tipo de imágenes e insignias con el rostro fulminado de Bush y rezando consignas tales como “el Mal ha sido vencido y el Bien ha logrado triunfar”. Seguramente tras semejantes manifestaciones de alborozo popular, los señeros detentores del poder y el capital, representados por el nimbado hombre blanco, estallarían en un flagrante y calumniador arrebato moral,impondrían severas penalizaciones económicas y se unirían en una cruzada contra el “infame terrorismo” a favor de la Libertad y el Bien, valores supremos de la civilización Occidental
. […] El todopoderoso sátrapa pondría el colofón final a sus dicharacheras veladas con un picante y rumboso entretenimiento denominado, según la solaz jerga palaciega, bunga-bunga. No obstante, las malas lenguas comentan que la suculenta idea le fue sugerida tras una visita de su inestimable amigote Gadafi. Desde aquella inofensiva confesión del libanés, las acrobáticas feromonas del añoso sátrapa no dejarían de brincar y aguijonearle noche tras noche hasta saciar y hacer realidad tan almibaradas ensoñaciones orientales.
[…] Y es que “manda huevos”, como dejaría suscrito Trillo, que un miembro de la Diputambre se deje encrespar por las envestidas del vulgo maleducado. A la sazón, como todos sabemos, la Diputambre se distingue, entre otras muchas cosas, por sus buenas maneras y modales. Por ende, todos nos quedaríamos patidifusos ante la llamativa peineta del rejuvenecido Aznar, el malsonante “hijo de puta” de doña Esperanza Aguirre dirigido a su bienamado alcalde de Madrid o tal vez las exultantes muestras de amistad de Francisco Camps y su mujer en sus animadas conversaciones con El Bigotes, promotor de una extendida trama de corrupción política. ¿Cómo conciliar ese lenguaje barriobajero de la Diputambre con sus asépticos discursillos públicos o sus apariciones televisivas? Puestos en vereda podemos llegar a suponer que quizás, una vez despojados del pesado envoltorio público y la ritualizada etiqueta parlamentaria, la Diputambre se calce las zapatillas de andar por casa y nos deje al descubierto su cara más oculta: un rostro privado y escamoteado al público bajo los embriagadores embelecos del atuendo electoral, porque como bien rezaba la copla,
Azules eran los ojos del hombre que me engañó,
Ojos del color del cielo ¡ mira tú si fue traición!

Noticia enviada por Ernesto Lando.

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