Parecen escondidos y lo están. Se sienten vigilados. Toman precauciones más propias de un espía del Circus que de un activista del pacifismo, la ecología, el comercio justo o la democrática indignación. El 15 M se ha vuelto cauto y silencioso. Gabardina y gafas oscuras, como el topo de John LeCarré. Maite C. S. es una indignada con tres hijas ya adolescentes, y una de las activistas
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